La osteopatía pediátrica puede utilizarse como complemento en la valoración de bebés y niños cuando existen alteraciones de movilidad, asimetrías o tensiones musculoesqueléticas. Cada caso debe valorarse de forma individual para determinar si este abordaje puede ser adecuado.
Las familias pueden consultar por una preferencia persistente al girar la cabeza, asimetrías posturales, tortícolis o cambios en la forma de la cabeza, como la plagiocefalia. La valoración permite determinar qué atención necesita el bebé y si procede coordinarla con su pediatra.
Si el bebé presenta cólicos, reflujo o dificultades digestivas, la valoración pediátrica es prioritaria. Estos síntomas, por sí solos, no permiten establecer que exista una tensión musculoesquelética ni que esté indicado un tratamiento osteopático.